
Por: Luis Armando Ugueto
La mañana del jueves 15 de junio de 1972 Felipe Pirela se encontraba en el Good Vibration Studio de New York, montando los temas que darían vida a su producción número 22 para el sello Velvet. Lo acompañaban en la cabina, el ingeniero de grabación y mezcla Johnn Fausti, Roberto Page, gerente de la disquera en Puerto Rico, y el pianista Javier Vásquez, quien junto a Ray Santos y Jorge Millet, se encargarían de los arreglos musicales que harían lucir a un Pirela totalmente renovado, tanto en la forma como en el fondo, ya que el disco no sólo proponía un cambio de concepto en el acompañamiento orquestal del bolerista, sino que también mostraría al público la madurez que había alcanzado este último año de arduo trabajo.
En las grabaciones Felipe se mostró muy sereno, administrando con inteligencia los recursos de su registro de tenor, y acudiendo comedidamente a sus trucos de cantante melancólico que hacían delirar a la audiencia; como por ejemplo, cuando quebraba su voz fingiendo un llanto tenue.
En lugar de la tradicional Big Band que lo respaldaba desde la época de Los Peniques, ahora, un combo de dos trompetas e igual número de trombones, ritmo completo, y la guitarra eléctrica de Vincent Bell, daban marco a su talento interpretativo, y reflejaban los nuevos vientos que soplaban en el caribe desde New York, para la música llamada latina; era el Boom de la Salsa, que en su visita a Venezuela de hace dos años, en Julio de 1970, había anunciado al percibir el ambiente artístico local recargado de grupos de música pop, y el dial dominado por el rock. En aquella oportunidad, explicaba a un reportero del diario Meridiano (30-07-70) que era solo en Venezuela donde “lo tropical” se había alejado de la preferencia del público, pero que “eso venia nuevamente”.
Un detalle curioso de este larga duración, es la insistencia de Pirela en incluir el bolero con el cual debuto en la televisión de Maracaibo, Ondas del Lago canal 13 en 1958. Se trataba de un número que fuera grabado por Héctor Murga, autoría de Juanito Arteta: Mi Complejo. El propio Arteta, en sus funciones de director de la orquesta de planta de la estación, lo acompaño en el programa de aficionados “Puerta de la Fama”, donde se alzó con el primer lugar, quedando a partir de ese momento actuando regularmente en los musicales de Ondas del Lago Radio y TV.
La sección de grabación concluyó al caer la tarde, Pirela al escuchar el play back, quedo satisfecho y convencido de haber logrado el mejor de sus discos. Con las felicitaciones, elogios y buenos augurios de los presentes, salió del estudio rumbo al aeropuerto a tomar el vuelo que lo llevaría de vuelta a San Juan, donde cumplía presentaciones por segunda semana consecutiva en el club Los Violines, ubicado en el sector Puerto Nuevo.
En el lobby del Hotel Borinquen Tower, donde estaba residenciado desde hace un año, lo esperaba su novia y representante, Paquita Berio, reportera de las revistas de farándula: Vea, Estrellas y TV Guía, para llevarlo al club.
La señora Berio tenía poco menos de un mes ocupándose de las relaciones públicas de Felipe. Se habían conocido en Caracas en 1967, cuando la periodista trataba de establecerse en Venezuela. Pasaron los años, y volvieron a encontrarse en los pasillos de Rica Visión canal 7, en junio de 1971 durante la reaparición de Pirela en la Isla. A partir de ese momento la amistad entre ambos se hizo cada vez más íntima, y según informara la propia Paquita a la prensa venezolana cuando estuvo en el país para el sepelio de El Bolerista de América, iban a casarse.
De las tantas entrevistas que concediera la novia de Pirela, la siguiente, realizada a través del hilo telefónico por el Diario Extra, de fecha, 6 de julio de 1972 es la más interesante:
¿Cuál fue la ultima conversación que sostuviera con su prometido?
- Fue el domingo en la madrugada (2 de julio) habíamos quedado en que yo lo pasaría recogiendo a medio día por el hotel. Esa noche el estaba muy contento y me dijo que tenia algo muy importante que comunicarme, que lo buscara ese domingo a la una. Yo supuse que seria lo del matrimonio, pues solo faltaba que llegara la sentencia definitiva de su divorcio para podernos casar.
¿Fue Felipe su gran amor?
- Si, llegue a conocerlo demasiado y el siempre me lo decía: eres la única mujer que ha sabido comprenderme. Yo últimamente ya le seleccionaba parte de su vestuario. He cumplido con mi deber, porque moralmente lo ayude mucho, económicamente no, pues no le hacia falta, ganaba para vivir bien. Nos intercambiábamos regalos, el me dejo toda su colección de discos autografiada, varias plumas y otros pequeños obsequios que siempre acostumbran darse las personas que se quieren. Yo le compraba cualquier cosa que viera en la calle que pudiera hacerle falta. Tenia pocos amigos, compañeros de tragos como el los llamaba. Quería ver a su hija y eso era todo lo que le preocupaba, su familia, los problemas y las muchas situaciones difíciles que siempre tenia que afrontar. Por eso, yo era su brazo derecho, en ocasiones llego a compararme con su madre, y pese a que era muy introvertido cuando conversábamos, me contaba muchas cosas de su vida.
¿Felipe Pirela la quiso?
- Si, y mucho. Vivimos muchas situaciones muy felices, pero esas son cosas que no tengo porque contarlas. Yo lo comprendía, y el se sentía muy bien conmigo.
Desde el escándalo de su divorcio en junio de 1966, la conducta sexual de Pirela había sido tema de discusión en la farándula criolla. Las declaraciones que por varias semanas aparecieron en la prensa, ofrecidas por su ex esposa Mariela Montiel, dejaron muy mal parado al cantante, que era considerado ídolo de las mujeres en todo el continente. Felipe, sin poseer la estética ni la pose del típico galán, (no por ello carecía de atractivo físico) mediante su voz y ángel, producía un efecto demoledor en el público femenino: cuando estuvo con la orquesta deBillo, no hubo día que a las Puertas de Radio Caracas Televisión, en los bailes y hasta en las cercanías de su apartamento ubicado en aquel momento en Parque Carabobo, no hubiesen aglomeraciones de pavitas en busca de un autógrafo o algo más. En todos los países que visito se cuentan historias de romances, desmayos y arrebatos de sus fanáticas en su afán de tocar y demostrarle simpatía al Bolerista.
Pirela nunca creyó que realmente los ataques a su vida privada lograrían afectar su carrera artística, pues se sentía seguro y confiado del respaldo del público, sin embargo, sucedió lo inesperado, y en un corto lapso de tiempo, la venta de sus discos y número de contrataciones en Venezuela, reflejaban cuan hondo habían calado las palabras de Mariela. De hecho, este auto exilio en Puerto Rico, no era más que el epílogo de la historia que comenzó la noche en que su esposa abandono el hogar.
No fueron pocos los que restaron crédito a este amorío entre Pirela y la Periodista, se pensó que era solo un intento por limpiar su golpeada reputación y preparar el relanzamiento en el país. Cierto o no, la relación entre ambos parecía funcionar bien, por lo menos en el campo profesional, ya que como su representante, Paquita tenía organizada la agenda de Pirela para los próximos 6 meses a fin de promocionar su nuevo disco:
Luego de hacer ocho fechas en un local nocturno recién inaugurado en Caguas, de nombre El Molino Rojo, seguirían varias presentaciones en televisión, y una gira por New York, Chicago y Miami, entre otras ciudades de Norteamérica. Por supuesto, vendría a Suramérica finalizando el año, solo en República Dominicana, el contrato ascendía a 6 mil dólares.
Felipe estaba entusiasmado, la suerte le sonreía, pero el destino le jugaría una mala pasada. El viernes 23 de junio comenzó su temporada en el Molino Rojo, al tiempo que una serie de individuos ligados al tráfico de drogas en Puerto Rico lo presionaban para que entrara en el “negocio”.
El chantaje estaba liderado por Luís Medina Rosado, quien se hacia llamar Luís Portabales. Pirela no sabía su nombre real y tampoco su prontuario criminal, lo había conocido por intermedio del barman del hotel Borinquen, y este le hablo sobre el pronto vencimiento de la visa del cantante en Estados Unidos. En ese detalle Portabales vio el filón para presionarlo con denunciarlo a inmigración de no cumplir con sus peticiones. Al negarse y amenazarlo con ir a la policía, Felipe firmo su sentencia de muerte.
La madrugada del domingo 2 de julio luego de terminar su actuación en el Cabaret, el Bolerista abandono el local en compañía de alguien que lo llevaría a reunirse con Portabales para buscar una conciliación en sus diferencias. Lo sucedido desde ese instante hasta las diez de la mañana de aquel domingo, cuando Felipe, herido de bala, fue auxiliado por unos policías que patrullaban la zona de Isla Verde, no esta del todo claro. Portabales disparo el arma que lo mato, y luego cuando fue apresado, trato de manchar su nombre ligándolo al tráfico de drogas, y justificando su muerte por una supuesta deuda sin saldar.
Empero, todo esto carece de importancia, la Voz que enamoró a todo un continente sigue su rumbo, recorriendo en los muchos discos que grabo un itinerario todavía más arduo que el de antaño, reinventándose en cada nuevo oído y generando opiniones.
¡Felipe le transmitía amor a las personas que lo escuchaban cantar,
tenía el poder de ir con su canto más allá de lo
que se puede expresar con palabras!
Tito “Cuerdas” Vega. Guitarrista
Felipe Pirela era el mejor cantante romantico de Venezuela conocido como “El Bolerista de America”.