Por: Luis Ugueto para Perspectivas / La verdad del Zulia
Zigzagueo entre los carros por la regional del centro y el tacómetro de mi TX marca 110 km, temo llegar tarde a mi cita con la historia de Néstor Zavarce. No tengo que decir que es otro icono de nuestro negocio del espectáculo, aunque pareciera que el país no lo recuerda, pues su legado no constituye un referente para las nuevas generaciones quienes sencillamenten lo ignoran, no saben que existe (a pesar de que no hay fin de año sin “Faltan cinco pa´ las doce”)
Voy al encuentro de José Zavarce, un sobrino de la estrella que se ha encargado de reconstruir su historia a través de un libro que todavía es manuscrito, pero que quizás en un par de años este a la disposición del público. Meses antes de morir, Néstor le confió sus recuerdos en varias horas de entrevistas. Fue una época en que casi nadie sabía de su paradero, no quería hablar con periodistas y menos que lo tentaran con la idea de presentarse nuevamente.
Zavarce se retiro del canto a comienzos de los años ochenta para dedicarse de lleno a la política. Desde la década del sesenta coqueteaba con ella mediante su actividad gremialista a favor de los derechos de los artistas. En esos días – abril de 1966 – protagonizó junto a Mario Suárez, entre otros, una huelga de hambre para exigirle al Gobierno Nacional que regulara la contratación, difusión de discos y películas de los artistas mexicanos, por considerar que les restaban oportunidades a los venezolanos.
Su carrera comenzó en 1949 siendo apenas un niño de doce años, al actuar junto a Arturo de Córdova, Juana Sujo y Tomas Enríquez en el film, de Carlos Hugo Christensen, “La balandra Isabel llego esta tarde”. Es fascinante la historia que relata José Zavarce en su proyecto de libro, cuenta que Néstor leyó en la prensa sobre el rodaje de la película y se escapo de su casa para ir a Bolívar Films a pedir una audición. De la noche a la mañana su vida cambio al entrar por la puerta grande al mundo del cine, antes de finalizar la década del cincuenta ya había rodado otras cuatro películas en varios países latinoamericanos y realizaba estudios en la materia en Chile y Argentina.
Sin embargo, su vida artística tomaría un rumbo inesperado al incursionar como cantante gracias a la insistencia de Oswaldo Oropeza. Entonces su voz protagonizaría uno de los sucesos más importantes de la industria del disco en Venezuela: “El pájaro Chogüi”.
Los detalles de esa historia y muchas otras, esperan por la narración de José, es una tarea pendiente no solo con el personaje, también con la sociedad que necesita salvar para la posteridad el legado de uno de sus hijos más queridos.
