Para Whitney por los 19 años
Por: C.Luisa Ugueto
Sé que suena un poco loco y adolescente, tonto y sensacionalista eso de “adorar” a un perfecto desconocido.
Sucede, aunque suene raro.
Sucede eso de pasar muchas horas tipo Luis Ugueto sin sueldo, sin amigos, en una hemeroteca, investigando la vida y milagros de Felipe Pirela, por ejemplo, para escribir un improbable libro que resultó siendo una realidad. Un libro que comenzó como una idea un tanto absurda.
Creo que la intención fundamental de un escritor, sea de biografías o de lo que sea, es hablar de algo que te gusta, la necesidad de contar o de mostrar lo que te gusta, o te disgusta, en definitiva, lo que te mueve para bien o para mal. En el caso de Luis Ugueto, sé (por razones obvias, lo conozco, no por hermano, simplemente lo conozco) que fue el amor la base de su investigación, eso fue primero que todo, el amor por un perfecto desconocido y las ganas de salvarlo así fuera en el papel.
Cuando uno pasa tanto tiempo escuchando a alguien, viviendo la vida con ese soundtrack, llega a ser esto un modo de convivencia. Estar triste y darle play, estar feliz y darle play y tener esa voz siempre dispuesta, siempre allí tiende lazos de familiaridad, tiende lazos de afecto en un mundo que ofrece poco, digo poco de familia, verdad, amor, o compañía “de verdad”.
Se me ocurre que para todo melómano, las canciones son el modo de encontrar sentido en el mundo, como el arte, como la literatura o la pintura, para quienes disfrutan de ellas, y decir las canciones es un modo de nombrar a todos aquellos que las interpretan o crean.
Esos que pasan de ser “nadie” a estar presentes en la sala de tu casa, en tu cuarto, en tu cama, allí: contigo, cuando ni la gente de tu “realidad” esta presente. Muchos, miles, melómanos, apasionados de la música, no necesariamente músicos, no necesariamente críticos de música, no necesariamente aspirantes a músicos o similares, viven imbuidos en su mundo auditivo y en el “mundo real”. El primero te permite ver, como escribió Federico García Lorca “el otro lado de las cosas”, el otro lado de esa realidad cuantas veces hostil, cuantas veces estúpida, cuantas veces inútil y superficial.
Quizás por eso mucha gente este ahorita mismo pendiente del funeral de Whitney Houston que es mañana, quizás por eso mucha gente este ahorita mismo llevando flores al Hotel donde murió el sábado pasado. Desde la sinceridad de un afecto incondicional por una perfecta desconocida, muchos son los que sintonizaran en la televisión o en Internet los servicios fúnebres de una extraña, de una persona que nunca tuvo “nada” que ver con sus vidas.
Insisto sé que suena un poco loco y adolescente, pero no es mentira que la gente extiende lazos de admiración, de lealtad, de fidelidad, de alegría, de afecto real, con gente a la que nunca llegaron a conocer, gente que se hace próxima e incluso más cercana, en algunos casos, que la familia (esos que te ven sin mirar y te escuchan sin oir… sometimes )
El fenómeno con los ídolos musicales se nutre de una búsqueda humana, quizás natural, de fe en algo (o alguien) externo. No sé… no quiero profundizar puede haber muchas razones detrás de eso… No sé… solo estoy aquí pensando que la música es tan buena vaina que hasta te da amigos y seres queridos en quien pensar una tarde como esta en que al menos yo, no hago otra cosa que ligar pase el tiempo rápido para poder irme.

MI ESTIMADO DON LUIS UGUETO; CON MI RESPETO. SOY SU ADMIRADOR Y APLAUDO ESA IDEA DE ESCRIBIR SOBRE LA VIDA Y TODO LO CONCERNIENTE A ESE GIGANTE DE LA CANCION. “DON FELIPE PIRELA”; YO CONOCI A FELIPE SIENDO UN ADOLECENTE, VIVIA EN SAN JUAN CARACAS, YO QUERIA SER CANTANTE, ,,APARECIO LA MAGIA DE LA VOZ DE FELIPE, Y FUI SIEMPRE ESCUCHANDO ESOS BOLEROS Y ESOS MOSAICOS DEL MAESTRO BILLO. FELIPE PIRELA ES UNA ESTRELLA INESTINGUIBLE…NO HAY QUIEN TENGA ESA TESTURA ..ESA VOZ. YO HOY EN DIA CANTO A MIS 64 AÑOS; SOY RUBEN DARIO ” EL BOLERISTA ORIENTAL” ASI ME BAUTIZARON AQUI EN NVA. ESPARTA. EN MI REPERTORIO HAY VARIOS DE SUS TEMAS. SOY SEGUIDOR DE FELIPE PIRELA Y DE UD. UN ABRAZO Y DIOS LO BENDIGA.